Más allá de la industria, el mercado o el tamaño, todas las empresas pueden beneficiarse de una solución ERP. Sin embargo, identificar entre los distintos tipos de ERP cuál es el más adecuado no siempre es sencillo. Para una empresa en crecimiento, esta decisión suele ser especialmente compleja debido a un presupuesto limitado, necesidades cambiantes y la presión por elegir una solución que acompañe su evolución sin convertirse en una barrera.
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De hecho, el ERP ha adquirido en los últimos años un papel estratégico. No es casualidad que más del 30% de las empresas implementen un ERP con el objetivo principal de impulsar su crecimiento. A esta motivación le siguen la necesidad de contar con mayor funcionalidad (20%), mejorar la eficiencia operativa (13 %), sustituir sistemas heredados obsoletos (13%) y consolidar plataformas dispersas (12%). En conjunto, estas razones reflejan con claridad que el ERP se ha vuelto un habilitador del negocio.
Con este contexto en mente, este blog post busca orientar especialmente a las PyMEs a través de un panorama claro de los distintos tipos de ERP que existen, sus principales características y el enfoque para el que están diseñados, con el fin de facilitar una elección informada y alineada con los objetivos del negocio.
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El software ERP también puede clasificarse según su modelo de implementación. De esta manera, tenemos dos tipos de ERP:
Los sistemas ERP on-premise o en las instalaciones son soluciones que se implementan en el hardware de la oficina, con datos almacenados en servidores en el sitio. Bajo esta modalidad, la empresa tiene el control total sobre el alojamiento de datos y la implementación del software. En general, estos tipos de ERP suelen ser más fáciles y convenientes de administrar para el personal de TI.
El software ERP en las instalaciones generalmente tiene un precio de licencia perpetua único, generalmente basado en el tamaño de la organización o la cantidad de usuarios simultáneos. Hay tarifas recurrentes para soporte, capacitación y actualizaciones.
Estos tipos de ERP están alojados en la nube, hospedados en los servidores de un tercero proveedor y se accede a ellos a través de un navegador web. La mayoría de estos sistemas permiten un acceso remoto fácil a las aplicaciones y los datos, a través del teléfono móvil y apps. No obstante, esta facilidad de acceso también conlleva mayores consideraciones de seguridad, especialmente si el personal accede a los archivos en sus dispositivos móviles personales.
En general, el ERP en la nube tiene un precio de suscripción mensual o anual, con tarifas recurrentes adicionales para capacitación y actualizaciones.
El ERP híbrido combina módulos alojados en la nube con sistemas instalados localmente (on-premise), permitiendo a las organizaciones avanzar en su transformación digital sin romper de forma abrupta con su infraestructura existente. Estos tipos de sistemas ERP ofrecen flexibilidad para migraciones graduales; además, ofrecen continuidad operativa durante el cambio tecnológico.
Es ideal para compañías que operan con infraestructura heredada pero buscan mayor escalabilidad y eficiencia.
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Desde esta perspectiva, los sistemas ERP pueden clasificarse en dos grandes categorías: horizontales y verticales. Esta distinción resulta clave para entender qué tan flexible o especializada es una solución y cómo se alinea con los procesos, regulaciones y dinámicas propias de cada tipo de organización.
Estos tipos de ERP están diseñados para adaptarse a una amplia variedad de industrias y modelos organizativos. Su fortaleza radica en ofrecer un conjunto robusto de funcionalidades estándar que suelen convertirse en el núcleo de la arquitectura tecnológica de la empresa.
Estos tipos de ERP permiten gestionar de manera integral procesos clave como finanzas, ventas y marketing, recursos humanos, cadena de suministro y operaciones, independientemente del sector al que pertenezca la organización. Un ERP horizontal ayuda a gestionar procesos de las áreas de finanzas, ventas y marketing, recursos humanos, cadena de suministro y operación.
Los ERP verticales son soluciones desarrolladas específicamente para atender las necesidades de una industria o sector en particular. Están pensados para soportar procesos claramente definidos y propios de un entorno operativo concreto, así como para usuarios con roles y responsabilidades muy específicas.
Además de cubrir las funciones básicas de un ERP horizontal, estos sistemas incorporan capacidades especializadas para sectores como manufactura, distribución, retail, aeroespacial y defensa, organizaciones sin fines de lucro, educación, salud, transporte, construcción e inmobiliaria, servicios financieros, minería o agricultura, entre otros.
Esta clasificación distingue a los ERP según quién controla el código fuente y, por lo tanto, el grado de libertad que tiene la organización para modificar, escalar o adaptar la solución a sus procesos.
En los ERP de código abierto, el código fuente es accesible y puede ser modificado para ajustarse a las necesidades específicas del negocio. Este enfoque ofrece una alta flexibilidad y amplias posibilidades de personalización, lo que resulta especialmente atractivo para organizaciones con procesos diferenciados o modelos operativos no estandarizados. Entre sus principales ventajas destaca el menor costo en licencias, aunque esto suele compensarse con una mayor dependencia del integrador o del equipo técnico, responsable de mantener, actualizar y asegurar la solución.
Los ERP propietarios son soluciones cuyo código pertenece al proveedor. El uso de estos tipos de ERP está sujeto a licencias comerciales, y las modificaciones profundas suelen estar limitadas o directamente no permitidas. A cambio, ofrecen soporte oficial, actualizaciones periódicas y un roadmap claro de evolución, lo que brinda mayor certidumbre operativa. Sin embargo, esta estabilidad viene acompañada de una menor libertad de personalización, ya que la empresa debe ajustarse en gran medida a la lógica del sistema.
Elegir un ERP es una decisión crítica que impactará la eficiencia operativa, la escalabilidad y la rentabilidad de tu negocio a mediano y largo plazo. Para tomar una elección informada, conviene evaluar el contexto actual de tu empresa y sus objetivos de crecimiento. Considera los siguientes aspectos clave:
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En conjunto, estos criterios te permitirán elegir una solución ERP alineada con la realidad de tu empresa, pero también preparada para acompañar su crecimiento y evolución futura.
Comprender los distintos tipos de ERP y su enfoque funcional o sectorial es un paso clave para tomar una decisión tecnológica acertada. Para las empresas en crecimiento, la elección no solo debe responder a las necesidades actuales, sino también anticipar la complejidad futura del negocio, garantizando control, visibilidad y escalabilidad sin perder agilidad.
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Julio Castro - Director General | Corponet SAP Business One México